La joven fue contratada por una familia alemana residente en España, con la promesa de alojamiento, comida, curso de idiomas y un sueldo de € 300 euros. Sin embargo, tras una última comunicación angustiante, bloqueó a sus contactos en redes sociales y desinstaló WhatsApp. Una videollamada sin audio y mensajes breves con conocidos aumentaron la preocupación.

La madre de Paola denunció el caso en Argentina y pidió la intervención de la Cancillería, que confirmó estar al tanto, pero mantiene la información bajo confidencialidad. En España, las autoridades se negaron a recibir la denuncia por no conocer personalmente a la joven.

El caso fue caratulado como averiguación de paradero en la UFI N° 5 de San Martín. La familia continúa buscando pistas y exige respuestas urgentes.

Con información de: Infobae