El sitio “Varones Unidos”, la plataforma misógina en la que participaba activamente el doble femicida de Córdoba, Pablo Laurta, funcionaba como un espacio digital de difusión de discursos antifeministas, pero también como una vitrina de contenido absurdo, agresivo y contradictorio.
Entre consejos de “seducción” para redes sociales, ataques a figuras mediáticas como Wanda Nara y la oferta de tests de paternidad privados, el grupo articulaba una red de adoctrinamiento orientada a captar varones jóvenes mediante un mensaje de victimización masculina, revestido de supuesta “racionalidad” o “defensa de los derechos del hombre”.
Un manual de “seducción” con tintes de adoctrinamiento
Bajo el título “Consejos para conocer chicas por Instagram”, el sitio difundía una especie de manual que, lejos de promover vínculos sanos, enseñaba cómo “no ser un baboso” o “pollerudo”.
El texto -redactado en tono pseudoeducativo- advertía contra los hombres que buscan complacer a las mujeres y los tildaba de “antisociales”. El consejo principal era construir una imagen atractiva en redes, pero evitar seguir “cuentas predatorias” de influencers, a quienes acusaban de “explotar emocionalmente a los hombres”.
El discurso, presentado como guía de comportamiento, reproducía una lógica de manipulación: prometía éxito y autoestima a cambio de adoptar una mirada de desconfianza y superioridad hacia las mujeres, algo recurrente en las comunidades misóginas en línea.
Wanda Nara como “ejemplo de impunidad femenina”
Otro de los ejes discursivos del sitio era la crítica a figuras mediáticas femeninas. En un extenso artículo sobre el conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi, “Varones Unidos” señalaba a la empresaria y a su abogada, Ana Rosenfeld, como símbolos de la “impunidad femenina” y del supuesto “sesgo judicial” que “favorece a las mujeres en detrimento del hombre”.
El texto aseguraba que la Justicia “prefiere narrativas donde la mujer es víctima”, acusando a Nara de tener “libertad para manipular a los medios y a los jueces”. La publicación llegaba incluso a poner en duda denuncias previas de violencia o infidelidad, revelando la estructura de pensamiento negacionista y revictimizante que caracterizaba al espacio.
“Tests de paternidad seguros y privados”: el negocio del miedo
Quizás el aspecto más llamativo del sitio era su oferta de servicios de tests de paternidad, presentados como una “herramienta para descubrir la verdad con seguridad y privacidad”.
Bajo una estética de publicidad médica, “Varones Unidos” ofrecía un kit para tomar muestras en casa y enviarlas a laboratorios “confiables”, garantizando resultados “libres de interferencias ideológicas”.
El mensaje escondía una idea peligrosa: la desconfianza estructural hacia las mujeres y el cuestionamiento permanente de la maternidad. Con la promesa de “descubrir la verdad”, el sitio convertía el miedo y la sospecha en un negocio, reforzando los estereotipos más extremos del discurso antifeminista.
Una red de odio y manipulación
El caso de Pablo Laurta, hoy imputado por el doble femicidio en Córdoba, volvió a poner bajo la lupa los espacios digitales donde se construyen y legitiman discursos de odio contra las mujeres.
“Varones Unidos” -una de las comunidades más activas en redes durante los últimos años- no solo promovía la misoginia, sino que también articulaba una identidad política asociada a la autodenominada “batalla cultural” del libertarismo. En ese marco, Laurta se mostraba como un referente que combinaba militancia ideológica con una narrativa de víctima del “sistema feminista”.
El recorrido por sus publicaciones deja en evidencia que el sitio no era solo un foro de opinión, sino un espacio de radicalización discursiva, donde el humor misógino, la pseudociencia y la política se mezclaban peligrosamente hasta desembocar en discursos que justifican la violencia.



