Yacobitti describió un escenario crítico: salarios docentes en caída libre, becas recortadas y una migración silenciosa de profesionales altamente capacitados hacia otros países. “Hoy se está dando una tormenta perfecta: por un lado, un gobierno que desfinancia a las universidades; y por otro, salarios que perdieron un 40% de poder adquisitivo desde que asumió Milei”, explicó.
El vicerrector explicó que un docente con dedicación simple cobra alrededor de $250 mil pesos, mientras que un titular apenas supera el millón cuatrocientos mil, cifra que lo ubica cerca de la línea de pobreza. “Ya dejó de ser un tema de vocación; los profesores te dicen que no pueden llegar a fin de mes, que dejaron de pagar el colegio, que no pueden costear los viajes de egresados de sus hijos”, relató.
El vicerrector argumentó que el impacto no se limita a los sueldos. La falta de inversión afecta la infraestructura, la investigación y el funcionamiento cotidiano de las universidades. “La pérdida no se ve al principio, como ocurre con la obra pública. Pero cuando no se invierte, luego llegan los accidentes, y en la universidad ocurre igual”, advirtió.
Yacobitti también cuestionó los argumentos del Gobierno sobre la eficiencia del sistema universitario. “Cuando el Estado quiere romper algo que sabe que funciona, miente”, dijo, y desmintió el uso de estadísticas manipuladas sobre la tasa de graduación. Según él, la tasa real ronda el 60%, comparable con universidades de prestigio como la UNAM o la Universidad de São Paulo.
Por otro lado detalló que las Becas Progresar pasaron de 1.700.000 beneficiarios a solo 500.000, con un valor actual de $99 mil pesos, lo que representa una pérdida del 65% en términos reales. “Quien estudia en la UBA y proviene del interior debe pagarse vivienda y comida, lo que con estos montos se torna imposible”, señaló.
Sobre la idea de arancelar a estudiantes de mayores ingresos, fue categórico: “Intentar corregir con aranceles lo que no se corrige por impuestos sería equivocado”. En su visión, el financiamiento universitario debe entenderse como una inversión estratégica, al igual que la salud o la seguridad.
Finalmente, criticó el modelo educativo del presidente Milei, al que acusó de querer “descapitalizar lo público a propósito”. Según Yacobitti, el veto presidencial pone en riesgo la calidad y el prestigio de la universidad pública argentina: “Lo que el Estado argentino brinda de calidad por los impuestos que paga la sociedad corre serio riesgo de desmoronarse”.
Con información de: Infobae



