Se estima que más del 90% de las personas con HTA necesitarán tomar medicación de por vida para controlar sus valores de presión arterial y así reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Además, la hipertensión aumenta el riesgo de transitar formas graves de COVID-19, gripe o neumonía.
La hipertensión arterial es el aumento (sostenido en el tiempo) de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias.
Se representa como un valor numérico expresado en milímetros de mercurio (mmHg) que está compuesto por dos cifras: la Presión Arterial Sistólica “PAS” (comúnmente llamada “máxima”) y Presión Arterial Diastólica “PAD” (comúnmente llamada “mínima”). Cuando estos valores se elevan por encima de 140/90 mmHg de manera sostenida, estamos en presencia de presión arterial alta o hipertensión arterial (HTA) por la que la persona deberá acceder a tratamiento farmacológico que asegure calidad de vida.
La hipertensión está relacionada con diferentes factores:
• Edad: a mayor edad, mayor riesgo de hipertensión
• Antecedentes familiares: padres/madres o hermanos/hermanas con HTA
• Obesidad y sobrepeso
• Sedentarismo
• Consumo excesivo de sal y de alcohol
• Tabaquismo
En cualquiera de los casos, la incorporación de hábitos saludables como cuidar la alimentación, realizar actividad física de forma periódica y reducir el consumo de sal y de alimentos procesados ricos en sodio son herramientas para prevenir o retrasar en el tiempo el desarrollo de la enfermedad a la vez que, de manifestarse, contribuirán a mejorar su control. Además cumplir con el chequeo de salud y medir la presión arterial al menos una vez al año son acciones indispensables frente a la HTA.
Recomendaciones
• Mantener un peso saludable.
• Reducir y/o suprimir el consumo y uso de sal de mesa: retirar el salero a la hora de comer es una buena alternativa.
• Limitar el agregado de sal al preparar comidas: puede reemplazarse por condimentos como pimienta, perejil, ají, pimentón, orégano, ajo, limón, entre otros.
• Limitar la ingesta de alimentos como fiambres, embutidos y procesados como caldos, sopas instantáneas y conservas.
• Reducir y/o evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
• Consumir abundante cantidad de frutas y verduras frescas.
• Evitar el tabaquismo.
• Realizar actividad física periódica: al menos 30 minutos por día.
• Cumplir con los chequeos de salud al menos una vez al año.



