La intoxicación se produce cuando la combustión de gas, leña, carbón o nafta es incompleta, generando monóxido de carbono que ingresa al organismo a través de los pulmones y desplaza al oxígeno en la sangre. Los síntomas iniciales incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas y debilidad, pero pueden avanzar hasta la pérdida de conciencia y la muerte si no se actúa a tiempo.

Ante la aparición de estos signos, las autoridades recomiendan abrir puertas y ventanas, retirar a las personas del lugar contaminado y acudir de inmediato a un centro de salud. En casos de emergencia, se debe llamar al SAME a través de la línea 107.

Para prevenir incidentes, se aconseja ventilar los ambientes al menos diez centímetros, revisar los artefactos a gas una vez al año con un técnico matriculado y verificar que la llama sea siempre azul. También se desaconseja usar hornallas u hornos para calefaccionar, instalar calefones en baños o espacios cerrados, y encender motores a combustión en lugares sin ventilación.

El ministerio enfatizó que nunca se debe dormir con estufas o braseros encendidos, y que es recomendable instalar detectores de monóxido de carbono en los hogares, especialmente donde habitan niños, adultos mayores o personas con problemas respiratorios.