El encuentro regional, que contará con la presencia confirmada de siete mandatarios y diversas delegaciones internacionales, mantendrá como ejes oficiales el seguimiento del pacto comercial con la Unión Europea y el inicio de negociaciones formales con Japón. 

Sin embargo, el debate de fondo estará dominado por la inquietud de la diplomacia brasileña respecto a las eventuales distorsiones comerciales que podría generar la eliminación de aranceles para más de mil seiscientos productos estadounidenses dispuesta por el Gobierno argentino en febrero. La postura de Brasilia sostiene que cualquier alianza estratégica con Estados Unidos debe compatibilizarse estrictamente con la política arancelaria común del Mercosur.

A este foco de conflicto se suma la formalización del pedido de adhesión de la Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, una gestión impulsada por la Cancillería que abre un interrogante geopolítico inédito al situar al país en un mismo espacio comercial con el Reino Unido. 

En paralelo, la situación institucional de Venezuela operará como un factor de tensión subterránea. Aunque países como Brasil, Colombia y sectores del Gobierno paraguayo manifestaron en los últimos meses su predisposición para rediscutir el reingreso de la nación caribeña al bloque, la delegación argentina mantiene la decisión de ejercer su derecho a veto. 

El mismo lunes en que se inician las deliberaciones del bloque, Milei recibirá en Buenos Aires al senador brasileño Flavio Bolsonaro, principal figura de la oposición a Lula da Silva de cara a las elecciones presidenciales de octubre, consolidando un escenario de confrontación bilateral explícita.