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Viernes, 24 Julio 2020 23:06

"Hay que pasar agosto, como sea": Del relato al reto de salir de la pandemia en Jujuy Destacado

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Los datos no son buenos. En la última semana Jujuy se estableció como el tercer distrito del país en cantidad de contagios y de fallecimientos diarios. Detrás de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y el pico seguirá en aumento.

Para tener en cuenta algunos datos: las cifras que se dan en Jujuy superan a Uruguay, que tiene tres millones y medio de habitantes. En un conteo general de casos desde el inicio de la pandemia en la Argentina, la provincia se encuentra en el sexto lugar, tocándole la espalda a Córdoba y Río Negro que promedian los 1500 positivos.

"Hay que pasar agosto, como sea", se oyó en los pasillos del hospital Pablo Soria, donde también decenas de jujeños concurren diariamente ante lo que se consideran son síntomas de coronavirus. En el hospital cabecera de la región, sus médicos y también enfermeros preguntan cuántos serán "los que vendrán hoy". En el hospital San Roque el panorama es complejo, los pacientes positivos son muchos mas de lo esperado, y el primer equipo de rescate foráneo, conformado por terapistas y enfermeros de concentrada experiencia se sorprendieron por el estado sanitario local. Los cordobeses tampoco imaginaron la cantidad de contagiados a atender.

Llegará agosto y con ello también el momento mas difícil de la pandemia en Jujuy, porque los casos que se dan actualmente tendrán su salpicadura y rebote. Un dominó peligroso que obligó a la vuelta del confinamiento regional.

Volver a la fase 1: Entre el fracaso y la supervivencia

Con la vuelta a la fase 1 en toda la región, el debate en la esfera pública se zarandeó entre la decepción y la responsabilidad, están quienes cargan las culpas a la sociedad y aquellos que creen que el gobierno licuó toda su confianza. Y así todos creen "tener la razón". Y la crisis no perdona.

La pandemia está generando incertidumbre y miedo. Y el Gobierno de la provincia lo sabe. Entre el distanciamiento y la cuarentena se elevan otros reclamos. Los mas resonantes son los sanitarios y un Ministerio de Salud rechazado y vapuleado en críticas, mas el proceso Económico que ya dio aviso de un déficit anual que se prevé en 10 mil millones de pesos para una provincia de 750 mil habitantes.

Con este nuevo panorama la salida no será fácil, tampoco definitiva, ni siquiera a corto plazo. Y las reaperturas serán esporádicas y seguramente por zonas. Y resurgirán otras peleas internas, con jujeños que buscarán fogonear el convivir con el peligro contra otros que insistirán en el cuidado para sobrevivir.

“Nombraron tanto al bicho y el bicho se vino”

Al inicio de la alarma sanitaria en el país, en el norte se había tratado el virus con suma precaución y comenzaron a trazarse los nuevos planes ante el peligro mortal. Ese trabajo de emergencia de tres meses tuvo su eco formidable, hacia adentro y también afuera. El Gobierno jujeño contaba con un fuerte respaldo, Gerardo Morales tuvo su pico máximo de exposición, casi como su llegada a la gobernación a fines de 2015. 90 días de aprobación permanente. Los medios nacionales mostraban a la primera provincia en la fase 5. Se invitaba a Racing, River y Boca a una pretemporada. El turismo para los jujeños. Hasta la llegada de la coca.

Y con la ruta de la coca se bifurcó la opinión pública. Desconcierto, bronca.

Fue la ruptura inesperada, la comunicación de crisis trató de minimizar el hecho cuando el problema era grave: se trataba de policías que habían osado cruzar la frontera a la ciudad boliviana de Villazón cuando cabalgaba el virus. Habían roto la frontera y toda normativa de emergencia. Luego una foto en Abra Pampa mostrando la coca decomisada dentro de una camioneta policial. El caos y otra vez a mirar el COE.

Desde esos primeros casos vino el lamentable desenlace de los contagios, se hicieron masivos. Se denunciaron a los policías y no alcanzó. Renunciaron los jefes policiales y no alcanzó. Y el invierno de julio trajo la mortalidad y los registros positivos explotaron.

En esa gravedad se buscó hasta la mística. Morales ni los integrantes del COE imaginaron que el coronavirus iba a mostrar -de repente- su peor faceta.

En este mes de frío la oposición se puso del lado de los trabajadores de la sanidad local y reiteraron los reclamos por la preparación, los elementos necesarios y la asistencia a todo el personal de salud. Una parte de la oposición había dejado hacer al Gobierno y hasta le aprobó las leyes de emergencia y financieras. Luego cuando evaluó el problema propuso ayuda, no se abrieron las puertas. La real política metía la cola. A pesar de la pandemia, la política aquí es a fuego y sangre. Y con los sucesivos ruidazos de trabajadores médicos y enfermeros comenzó lo que se denominó el festival de denuncias. Y afloró la otra realidad de Jujuy. Y en Nación siguen observando.

Del relato al reto de la credibilidad

Otro de los puntos de la comunicación de crisis describe su utilización para controlar los mensajes. De ahí a reforzar y centralizar todas las informaciones para tratar de influir en las opiniones públicas y también las publicadas. Esto también se traslada a los estados de ánimo de la sociedad.

El equipo de comunicación del Gobernador entendió el "desorden" que se había generado con el plan de emergencia. Necesitaba rearmarse, porque la caída de imagen de Morales fue también abrupta.

Pasar de la continua hiperexposición en los momentos mas livianos de la crisis a estas últimas emisiones televisivas pactadas fue un giro inesperado y apareció la incertidumbre porque el virus acechaba.

El capital de credibilidad se ponía en juego, era necesaria otra motivación para operar las instituciones y su sociedad.

Los mensajes de adaptabilidad a la nueva crisis fue la primera marcha. Y Morales apeló a la "responsabilidad social e individual" en lo que denomina la guerra contra el coronavirus. "De la conducta de cada uno depende el destino de todos", dijo -en la historia- Alejandro Magno. Pero esta es otra historia.

"Codo a codo" y "no bajemos los brazos", son las metáforas mas utilizadas por el mandatario jujeño. Esas expresiones no se desechan porque sabe que tienen anclaje en el pensamiento norteño, porque guardan un poder simbólico. La imagen de la virgen, las banderas nacional y de la libertad civil, el "equipo" de trabajo, su personalismo.

La pospandemia: Estrategia o utopía

En la conferencia de prensa a los medios de la última semana, Morales presentó el Plan Económico Pospandemia y volvió a intentar la atención hacia el Estado con una serie de estrategias "para salir adelante". Nuevamente reiteró que la colaboración nacional del gobierno de Alberto Fernández y del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, "son fundamentales para un Jujuy a 20 años".

Aún con esto, el coronavirus está poniendo en evidencia las enormes desigualdades que hay en la provincia. El acatamiento de la cuarentena obligatoria es dispar, en el interior una lucha diaria. El debate salud-economía resiste con los pocos resortes que quedan.

En este contexto, Morales expuso una batería de medidas macroeconómicas, centrándose en la energía y en la minería, en la obra pública cuando el virus retroceda. Aunque -claro está- por empatía y sensibilidad debe también atender a los sectores mas empobrecidos, que necesitan seguridad social, educación para la salud, alimentación permanente, ya que con la asistencia nacional no alcanza.

La evaluación deberá ser exigente, y necesitará un llamamiento político y social importante para iniciar las tareas de reconstrucción del tejido social y comunitario, porque el horizonte hace señas que seguirá la dinámica imprevisible en lo económico y en otros sectores como el educativo.

Las políticas de reactivación serán una gran demanda, pero hoy -y es muy serio- el cuidado de la salud debe ser una realidad, porque la dimensión va mas allá de lo dramático. Si no se contiene el virus en Jujuy puede llegar la tragedia colectiva.

*- Fabricio Rasjido
Licenciado en Comunicación y director de La Voz de Jujuy