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Lunes, 29 Junio 2020 16:43

“Aisladas, pero nunca solas” Destacado

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La pandemia que se vive a nivel global nos golpeó de múltiples maneras, donde se visibilizó el estado de desmantelamiento en las diferentes Instituciones, luego de 4 años de un Gobierno neoliberal, la violencia de género no quedó ajena a esta problemática, donde se profundizó la falta de voluntades políticas para erradicar la violencia de género y solo fue un tema más para generar esloganes de campaña.

En Argentina, una mujer es asesinada a causa de la violencia machista cada 29 horas, donde las estadísticas marcan números alarmantes, hasta el 25 de junio llevamos 75 femicidios, el 71% fueron asesinadas en sus hogares y el 65% asesinadas por sus parejas o exparejas. Por otro lado, 1 de cada 7 mujeres habían realizado denuncias previas.

Los medios de comunicación, en su totalidad, se hacen eco e instalan en agenda la Emergencia Sanitaria, Económica, Política y las consecuencias  que genera el COVID-19, pero no así con esta problemática social donde parece ser menos importante por sobre otros temas.

El trato que se realiza sobre algún caso nuevo de femicidio en algunas provincias del país se asume de forma banal, revictimizando, investigando y dejando en una posición de enjuiciamiento colectivo a la mujer asesinada, allí es donde la falta de perspectiva de género y empatía quedan evidenciadas. Las prácticas machistas se reproducen en todos los ámbitos, y en el contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio se profundizó, debemos dimensionar que la violencia de género también es una pandemia o cuántas muertes más debemos sufrir para que sea tomada como tal.

El pasado 3 de junio la campaña nacional #NIUNAMENOS cumplió 5 años de lucha colectiva, de un grito unido por las que ya no están, un movimiento que pone el cuerpo en el día a día, junto a otros colectivos feministas, quienes acompañan, asesoran, contienen y protegen a todas aquellas mujeres que lo necesiten.

En cuanto al Estado nacional podemos ver políticas públicas concretas para lograr poner un freno a las diferentes violencias por las que tienen que atravesar todas las mujeres por la sola condición de serlo y esto fue mediante la implementación de la Ley Micaela, el Protocolo "Barbijo Rojo", la Línea Nacional 144,  articulación de trabajo junto a ANSES y -la más importante de todas- la creación de un Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, que tiene por finalidad trabajar sobre los derechos de todas las mujeres y la diversidad frente a toda desigualdad y violencia dentro de la sociedad. Se celebran estas iniciativas, pero ahora como integrantes de la sociedad debemos comprometernos desde lo individual en lo cotidiano, de adentro para afuera, con nuestro círculo más íntimo y cercano, concientizando, desnaturalizando y rompiendo con los estereotipos y mandatos sociales impuestos por el sistema patriarcal, que se encuentra naturalizado entre todos y todas, y solo así se logrará un cambio radical.

Entendiendo que lo personal es político y todo lo que eso atraviesa, nos debe interpelar de forma individual y colectiva tomar una actitud activa y no cómplice frente a cualquier hecho de violencia, así sea en tiempos de pandemia porque el barbijo no nos debe silenciar.

*- Araceli Suárez
Periodista y miembro del movimiento feminista de Jujuy

Modificado por última vez en Lunes, 29 Junio 2020 17:28